Tras la contingencia de la pandemia a causa del COVID-19, la educación ha sido uno de los pilares más afectados, puesto que los estudiantes y docentes no estaban preparados para reinventar la educación asistida por medios tecnológicos.
En el país suramericano, las medidas de bioseguridad se encargan de proteger el bienestar social, donde las actividades masivas se suspendieron, como lo es las visitas a cines, teatros, turismo, conciertos, educación, etc. Donde la población se desestabiliza económica y educativamente.
En el que los estudiantes y profesores se tuvieron que actualizar para dirigir y recibir clases por medios tecnológicos; haciendo de esto una situación compleja, tanto para aquellos estudiantes que no contaban con medios tecnológicos, como para aquellos que no tenían un previo conocimiento sobre dicha modalidad virtual.
Más adelante el gobierno de Colombia reabre poco a poco estas actividades con protocolos y medidas de bioseguridad; entre esas reactiva la educación el 1 de octubre de 2020, permitiendo que se aplicara el modelo de alternancia, el cual se trata de prestación de servicios por medio de estrategias de trabajo académico desde el hogar, asistidos por medios virtuales y con encuentros presenciales dentro de los establecimientos educativos.
En la ciudad de Medellín, la implementación de Alternancia Educativa es la que lidera dentro de todo el país. Según la secretaría de educación “en el momento el 66.8 % de los establecimientos educativos oficiales de la ciudad ya regresaron bajo esta modalidad, sin reportar ningún contagio por coronavirus hasta la fecha”. Lo que hace que dicha situación se esté guiando con responsabilidad y de forma precavida dentro de la implementación del modelo educativo propuesto.
Cabe decir, que la alternancia en cada institución educativa se dispone por el permiso que autoricen los padres de familia de niños y jóvenes menores de edad, donde ellos deciden si mandan a sus hijos a la presencialidad o si prefieren que se sigan formando de manera virtual.
En cambio, en las universidades del país, el modelo de alternancia que se aplica dependiendo de la clase, es decir, si es práctica se preparan para organizarla presencial, o si por el contrario es una clase teórica se dicta de manera virtual.
“ Personalmente, estudio Comunicación Social en la Universidad Católica Luis Amigó de Medellín – Antioquia, donde también se aplica el modelo de alternancia y todas las medidas de bioseguridad (lavado de manos, gel anti bacterial, toma de temperatura y la pregunta de si se han percibido síntomas) y donde mis clases prácticas son divididas en grupos dependiendo la cantidad de estudiantes (normalmente en 2 o 3) , en horarios diferentes dentro del tiempo establecido de la clase”.
Para los profesores ha sido complejo el tema de cambiar todo su sistema académico por medios virtuales donde se les facilite a los estudiantes comprender los temas propuestos por medio de otros mecanismos, adaptarse a un modelo pedagógico tecnológico donde crean acompañamientos sincrónicos y asincrónicos que asesoran en el uso de herramientas y permita la comprensión de lo que se explica a través de estos medios, siendo un reto el cual se ha logrado ir superando, gracias a su entrega y empeño.
“Para mí, la educación virtual me permitió visualizar como es el entorno familiar y el acompañamiento que le brindan algunos padres a sus hijos, cabe decir que este modelo tecnológico se vuelve muy agotador tanto para los niños como para nosotros los docentes, pero, más sin embargo trato de hacer las clases más dinámicas para que los niños no le cojan pereza al estudio ni a la modalidad. Desde la presencialidad es bueno, ya que los niños pueden compartir (teniendo en cuenta los protocolos) aprenden y se divierten, mientras yo como profesora, disfruto verlos y compartir de nuevo con ellos” – Carolina Salinas, licenciada en educación preescolar.
Los estudiantes y docentes aprovechan de este modelo de alternancia en la ciudad de Medellín, ya que no solo es gratificante volver a reencontrarse con compañeros y docentes, sino también, que este modelo prima al bienestar de todos, donde no es obligatorio asistir por temor al contagio y se puede asistir por medios tecnológicos.
karen.salinas@revistamqe.com




