El año 2025 consolidó una transformación tecnológica sin precedentes a nivel global y local, especialmente en inteligencia artificial, robótica, computación cuántica y redes avanzadas.
De cara al 2026, José Andrés Fernández Marmolejo, integrante de la Comisión de Inteligencia Artificial del CPIC, hizo un llamado a capitalizar estos avances con una visión estratégica, ética y centrada en el bienestar social.
A nivel internacional, el 2025 estuvo marcado por la consolidación de modelos avanzados de inteligencia artificial generativa como Chat GPT basado en GPT-5.2, Claude 3.5 y Gemini 3, así como por el despliegue masivo de capacidades multimodales que integran texto, imagen, audio y video en una sola plataforma.
A esto se sumó la expansión de agentes autónomos de IA en ámbitos como la productividad, la ciencia, la salud y la educación, junto con avances relevantes en computación cuántica, robótica humanoide, robots industriales y la ampliación del uso de redes 5G para servicios productivos y de salud.
En el ámbito nacional, Costa Rica dio pasos importantes con la activación de redes 5G comerciales por operadores privados y pilotos liderados por el ICE, la implementación de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2027 y la traducción oficial al español de la norma internacional ISO/IEC 42101 sobre gobernanza de la IA.
Asimismo, se fortalecieron iniciativas de conectividad, laboratorios digitales y formación tecnológica en universidades públicas.
En materia de inteligencia artificial, el 2025 dejó avances concretos como modelos multimodales más sofisticados, mejoras en la comprensión emocional y contextual de los sistemas, la consolidación de agentes autónomos para tareas complejas y la expansión de modelos ligeros que permiten ejecutar IA directamente en dispositivos móviles.
Estas tecnologías ya tienen aplicaciones tangibles en medicina personalizada, diagnóstico por imagen, descubrimiento de fármacos, educación y productividad cotidiana.
No obstante, persisten retos relevantes, como la ausencia de una inteligencia artificial general, los problemas de sesgos algorítmicos, errores factuales, alto consumo energético y la falta de soluciones comerciales plenamente autónomas en robótica doméstica y vehículos sin conductor.
En robótica, el uso de robots móviles autónomos se volvió común en logística, hospitales y aeropuertos, mientras que los robots humanoides ampliaron su presencia en entornos industriales y de servicios.
En computación cuántica, el 2025 marcó hitos clave con avances en corrección de errores, mejoras en coherencia cuántica, el desarrollo de chips especializados y la madurez de ecosistemas para desarrolladores.
Sin embargo, su adopción comercial aún enfrenta barreras como los altos costos, la escalabilidad, la escasez de talento especializado y la falta de estándares industriales.
Para Costa Rica, el desafío hacia 2026 es claro: ampliar la cobertura de conectividad, reducir brechas digitales, fortalecer la formación de talento y generar confianza en la adopción tecnológica. En ese contexto, Fernández subrayó la necesidad de avanzar en marcos legales y éticos que acompañen el desarrollo tecnológico del país.




