7 de diciembre de 2021

Las lluvias de noviembre podrían aumentar el riesgo de crisis asmáticas

El asma es la enfermedad crónica no transmisible más común en el mundo, afecta a más de 262 personas millones de personas globalmente y solo en el 2019 causó más de 461 mil muertes.

Este padecimiento se caracteriza por presentar síntomas respiratorios variables, como silbidos durante la respiración, dificultad para respirar, opresión torácica y tos.

Se asocia generalmente con inflamación de las vías respiratorias. Las personas con asma a menudo tienen períodos de empeoramiento de los síntomas y de la función de sus vías respiratorias, conocidos como exacerbaciones (también llamadas ataques o crisis), que podrían ser mortales si no se atienden adecuadamente.

Sin embargo, es importante mencionar que tanto las complicaciones como la mortalidad asociada al asma se pueden prevenir con tratamientos adecuados. Estas complicaciones o exacerbaciones suelen aparecer en algunos momentos del año, lo que se conoce como asma estacional, la cual se activa o empeora en una época específica del año, como resultado del constante contacto con factores ambientales como condiciones climáticas, ácaros, sustancias químicas o polen.

Estudios realizados en algunas poblaciones asmáticas, han demostrado que durante el invierno aumenta significativamente el riesgo de infecciones del tracto respiratorio, principalmente en niños.

Por ello, esta época del año se convierte en uno de los principales dolores de cabeza de los pacientes, limitando a muchos en sus actividades diarias, principalmente cuando la lluvia o la neblina son copiosas y constantes, ya que los cambios de temperatura bruscos fomentan la aparición de broncoespasmos (que son estrechamientos involuntarios de los bronquios que impiden la entrada de aire hasta los pulmones, lo que produce mayor mucosidad, irritación en  las vías respiratorias, tos, ahogo, presión en el pecho o silbidos al respirar.

“Los cambios climáticos influyen directamente en la enfermedad del asma, por eso se deben evitar todos aquellos detonantes que pueden empeorar o generar algún episodio importante, como los cambios climáticos repentinos, que en estas épocas son muy comunes. Es importante también conocer las medidas preventivas y de protección que permiten disminuir o evitar los riesgos de crisis durante las diferentes épocas del año, el frío y la humedad facilitan la proliferación de gérmenes, aumentando el contagio de las enfermedades respiratorias”, explicó el Dr. Esteban Coto, Director Médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe.

Por lo anterior, es fundamental que los asmáticos presten atención si su condición empeora en ciertas épocas del año, para mantenerse alertas a los diferentes cambios climáticos.

Se recomienda visualizar los reportes del clima a nivel local, cerrar puertas y ventanas tanto en la casa como cuando se viaja en el vehículo, utilizar bufanda para tapar la boca y la nariz, tener siempre el medicamento a mano, identificar aquellas condiciones ambientales que le perjudican más y evitar salir cuando se presenten temperaturas bajas.

En caso necesario, se recomienda visitar al médico tratante, para evaluar la condición del paciente, revisar su medicación, para garantizar un adecuado estado funcional del paciente.

 

emilio.chavarria@revistamqe.com

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