24 de noviembre de 2020

¡Ay! Siempre amanezco con dolor de cabeza. ¿Será migraña o qué?

El magnesio es un elemento eficaz para disminuir los riesgos de padecer migranas, afirman expertos. (Foto: Pixabay)

Los dolores de cabeza son más frecuentes en mujeres que en hombres, y el pico de incidencia está en torno a los 40 años. Al menos así se desprende de un artículo publicado en la revista AR de España, y cuyas estimaciones no distan mucho de lo que sucede en nuestro país.

La buena noticia es que, por lo general, las cefaleas son una dolencia benigna. La mala, que a pesar de su carácter benigno no dejan de ser algo terriblemente molesto.

Sabemos que un simple dolor de cabeza no va a hacernos daño (aunque los especialistas recomiendan consultar con el médico si éste permacene por más de tres días de forma constante), pero nos incomoda y no podemos continuar tranquilamente con nuestra actividad hasta conseguir que se alivie.

Si tenemos en cuenta que la mayoría de las cefaleas ocurren entre los 25 y los 55 años, es decir, durante la etapa laboral, nos encontramos ante una cuestión que no solo afecta a la salud, sino al bolsillo, dadas las inversiones que solemos hacer en tratamientos médicos para el dolor de cabeza.

¿Qué ocurre en la cabeza?

Es como la computadora del cuerpo humano.

Es un órgano que no descansa, es cierto, pero tampoco lo hacen el corazón ni los pulmones, que son el motor, y no se quejan tanto.

En la cabeza tenemos más receptores del dolor que en otras partes de nuestro cuerpo, ya que deben proteger no solo el cerebro, sino otras estructuras delicadas como los ojos, los oídos, la nariz o la boca. Estos receptores del dolor funcionan como alarmas de seguridad y se disparan ante cualquier daño para avisarnos de que algo va mal.

Aunque este mecanismo de defensa es necesario, tal cantidad de alarmas convierten nuestra cabeza en un campo de minas que explotan ante cualquier alteración.

Estrés: principal causante

 ¿A quién afecta? La cefalea tensional es más frecuente en mujeres que en hombres. Puede comenzar en la adolescencia y es menos común a partir de los 50 años. La radiografía del paciente con cefalea tensional es la de una mujer con edad en torno a los 40 años expuesta a cierta carga emocional (bien sea de tipo personal o laboral).
Las mujeres cuyo trabajo implica el uso de la computadora o realizar tareas que exijan mantener la cabeza en la misma posición durante mucho tiempo (trabajos minuciosos como la costura, por ejemplo) tienen más probabilidad de ser “premiadas” con un fuerte dolor de cabeza.

¿Por qué se produce el dolor de cabeza? El estrés, la ansiedad o el insomnio son algunas de las causas de la cefalea tensional. Todo ello puede provocar contracturas en los músculos faciales y cervicales que agraven este dolor. Existen otros desencadenantes ocasionales como el ejercicio físico, la tos o incluso los problemas dentales.

La tensión que se origina en la mandíbula por el bruxismo (comúnmente conocido como ‘rechinar de dientes nocturno’) puede extenderse hacia el cuello y los hombros. Y, por supuesto, no podemos olvidar el papel de los cambios hormonales (fase menstrual o premenstrual).

¿Cómo se detecta? La cefalea tensional, es decir, el típico dolor de cabeza que aparece, por ejemplo, en el trabajo, se caracteriza por generar una sensación de presión constante que da lugar un dolor leve o moderado. Generalmente afecta a toda la cabeza y en ocasiones puede acompañarse de náuseas. El ruido y la luz pueden molestar ligeramente.

¿Cómo se trata? Para el tratamiento del dolor se recurre a analgésicos y antiinflamatorios; algunos de ellos el famoso ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico o el paracetamol.

¿Cómo prevenir el dolor de cabeza? En primer lugar, se puede hacer con medicación.

Es importante investigar sobre el origen de cada cefalea individualmente: cuando la causa del dolor de cabeza está estrechamente relacionada con la ansiedad o incluso con la depresión, el médico puede valorar el uso de antidepresivos.

Si el origen está en las contracturas musculares y existe un dolor muy fuerte, en ocasiones se recurre al uso de relajantes como las benzodiacepinas u otros relajantes como el diazepam.

También puede hacerse sin medicación. Una de las formas más efectivas para prevenir el dolor en pacientes con cefalea tensional es evitar el estrés. ¿Eso es imposible?

Ciertamente, no es sencillo. Sin embargo, podemos hacer grandes cosas para mejorar el estrés, y con ello prevenir el dolor de cabeza, en tres sencillos pasos.

Trabajo

Debemos intentar no sobrecargarnos de tareas y hacer pequeños descansos si pasamos muchas horas frente a la computadora.

Nada de llevar ya tres cafés bien cargados antes de media mañana. Sin embargo, puede ser interesante beber más agua, sobre todo en verano, ya que el dolor de cabeza puede deberse a la deshidratación.

Hay que procurar comer a las horas, y comer comida “de verdad”.

Casa

Es importante dormir las ocho horitas de rigor y despertarnos con antelación suficiente para no empezar el día pegados en una presa y desayunar o maquillarse en el carro, este último ejemplo en el caso de las mujeres.

Al volver a casa, aunque no tengamos muchas ganas, hay que hacer el esfuerzo por practicar algo de ejercicio. Caminar puede ser suficiente si no nos vemos con fuerza, tiempo o ganas de hacer deporte.

Durante el fin de semana y sin ánimo de ser aguafiestas, debemos procurar mantener un ritmo medianamente ordenado, no trasnochar y tener cuidado con tomar esa copa de más.

Actividades extras

Una buena forma de empezar el curso es apuntarnos a alguna actividad en la que aprendamos técnicas de respiración o relajación, como yoga, pilates o tai-chi. Los masajes, además de su efecto placentero, pueden ser grandes aliados para prevenir la cefalea.

El dolor de cabeza puede ser la excusa perfecta para asistir a alguna sesión de masoterapia (masaje facial y cervical). Existen técnicas orientales especializadas como el shiatsu, basadas en el masaje por la presión de las yemas de los dedos y las palmas de las manos, que pueden ser de gran utilidad.

Migraña

Por otra parte, es importante no confundir la cefalea tensional con la migraña. Aunque también afecta en mayor medida a las mujeres, concretamente, aquellas entre 22 y 55 años, esta se caracteriza por ser un dolor muy intenso. Tiene un componente hereditario importante: se calcula que en torno al 70 % de las personas que la sufren tienen antecedentes familiares.

El dolor se produce por alteraciones en los vasos sanguíneos del cerebro que, en ocasiones, pueden ensancharse o comprimirse más de lo normal (se conocen como ‘vasodilatación’ o ‘vasoconstricción’ respectivamente).

¿Cómo se detecta? La migraña se distingue de la cefalea tensional en que se trata de un dolor muy intenso, que afecta solo a un lado de la cabeza y se caracteriza por ser pulsátil, es decir, como si notásemos los latidos del corazón o estuviesen tocando el triángulo dentro de nuestra cabeza.

Puede durar de cuatro horas a tres días y pueden producirse náuseas y vómitos. Además, la hipersensibilidad al ruido y a la luz es mucho mayor. El simple hecho de andar o subir escaleras puede suponer un drama. Cuando una tiene migraña, no solo no está para fiestas, sino que no está para nada, ni para nadie.

Además, en uno de cada cinco casos aparece un signo de alarma para la migraña que se conoce como ‘aura’. Son alteraciones visuales como brillos, destellos, visión borrosa o incluso dificultad para hablar. Estos exóticos síntomas son el resultado de una especie de apagón eléctrico que tiene lugar en las neuronas antes de la migraña.

En caso de duda…

Hoy por hoy, el dolor de cabeza no se cura aunque sí se puede tratar para mejorar nuestra calidad de vida. Debemos consultar siempre a nuestro médico o farmacéutico sobre cuál es el tratamiento adecuado para nuestro caso en particular y nunca abusar de los analgésicos.

Tomado de AR Revista, España

 

Facebook
Twitter
Instagram